jueves, 22 de septiembre de 2011

EL AMANECER NOS SORPRENDE

Por V.


Me llevé buen tiempo tratando de rescatar este relato de entre tanto papel y sin embargo tuve que reconstruirlo porque no lo ubiqué, no sé si fue alguno de esos golpes en la cabeza que me provocaron amnesia ó definitivamente es que estoy loco. Por eso es que no recuerdo si fue en las Vegas, Miami, o New York ó solo fue fruto de un delirio...

Te recuerdo a media noche buscando algún sitio desde donde conectarte a Internet y escribirle, quizá el asunto era simple pero a esa hora la cuestión se complicaba, tanto que sobornamos al Disc Jockey de una discoteca para que tuviera lugar el milagro. Ebrios por el sueño y el frío buscamos un lugar para engañar al tiempo y ganar el amanecer. Sin embargo tu teléfono sonó y la voz al otro lado dió una fría respuesta. Noté apenas colgaste una mueca de malicia, y entonces y ante mi sorpresa aparecieron en tus manos billetes que nos otorgarían el derecho a un hotel y quizá un buen desayuno, pero ¡que va! -"licor, música, mujeres"- eso es lo que pediste. El taxi se detiene en seco, en la casa se revuelven luces de colores y apenas se notan siluetas que oscilan entre el humo y el vicio. Eso del licor es fácil, y la música aunque estridente pasa por alto, y ante nosotros está un ramillete de chicas pero no prima la belleza sino la tarifa, -"ni que la quisiera para casárme"- dices mientras tomas de la mano a la más novata, en cambio yo me recuesto sobre la barra y finjó fumar y pasarla bien, pero apenas descubro que afuera ya es de día y que el dueño o dueña del bar para engañar a todos mandó a pintar las ventanas; acudo a rescatarte, pero me pierdo y termino en un laberinto, pero te descubro afuera sorprendido de cuán rápido se vaciaron tus bolsillos -"las mujeres son un castigo divino"- dices y no sé si a razón de crítica o elogio... Vamos por la vía principal arrastrando los pies, con la frente en alto dispuestos a hacer lo que sea para ganarnos otro amanecer.