lunes, 5 de diciembre de 2011

LA DIMISION



Por V.



Me he reído mucho, quizá más que en un circo de payasos, soy optimista pero he renunciado demasiado, los Nadaístas son seres tiernos dispuestos a la confrontación pero también a la fuga, no descarto que por eso un día se me hizo interesante la carta de renuncía de un Médico que decía simplemente: "Me permito presentar mi renuncia al cargo" sin mediar motivo ni más. ¡rayos! me dije ojalá yo pudiera pasar una cartita así, sin decir un por qué ni explicación ó justificación anexas. 

Es que siempre me aturde el sentido de la autoridad, no puedo consentir (y creo que nadie) que alguien se precie de dar órdenes directas. Pero para consuelo mío mi carta de renuncia tiene tres parráfos estrictos y directos que presionan y exigen resolver mi situación, con tan mala suerte para mi que la administración presta oídos sordos a la misiva y se hacen los locos, entonces me doy licencia plena para dejar el puesto y abandonar los deberes y no paro en el puesto y me creo libre de excusar mi aptitud, para hacerme sentir me da ganas de fumar, embriagarme ó ser yo mismo. 

Eso último me funciona de maravilla ya que desde la administración me citan para dar la cara para confrontarme y de paso tratar de atarme al puesto, pero la decisión está tomada, y por no tener familia, ni quién dependa de mí, ni responsabilidad alguna aparte de ser yo mismo, me otorgan el visto bueno para partir. Me retiro invicto, alegre por la libertad adquirida y triste por los que a mi vista aparecen con esclavos de un sistema que en mi interior me comprometo a vencer... adiosito...